Alberto Codinach, con la élite mundial

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El triatleta alcarreño entra esta temporada como Pro Membership en el circuito de Ironman para competir con los mejores del mundo
 
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Si tuviéramos que buscar una palabra para definir al triatleta de Guadalajara Alberto Codinach Sevilla, esa sería humildad, que no le resta a este espartano de las tres disciplinas ni un ápice de fortaleza, garra y excelencia. No en vano, este año ha recibido el premio al mejor deportista de la provincia.

Alberto Codinach (Guadalajara, 1981),  fue noticia el año pasado porque se convirtió en el primer castellano-manchego que bajaba de las 9 horas en un ironman, y este año ya lo es porque va a competir como Pro Membership; es decir, con la élite mundial en el circuito Ironman. Desde luego, su currículum le avala, “ me abrió las puertas bajar de las 9 horas el año pasado en Roth. Es, sin duda, una motivación, pero también da respeto, porque supone competir con los mejores del mundo y eso es mucha responsabilidad”, asegura el alcarreño, que hoy por hoy es uno de nuestros mejores valores.

El arranque de esta emocionante temporada para Codinach comienza este sábado en Sevilla, con un medio, el IIIDX2, 1’9 kms de natación; 90 de bici y 21 de carrera a pie. El año pasado finalizó segundo en esta prueba y sería un buen presagio que volviera a subir al podio. Después, vendrá Peñíscola, otro half a finales de mayo; en junio, el Campeonato de España de Media Distancia, que se celebra en Buitrago, el conocido como Ecotrimad (la cuarta vez que asiste) y el primer IRONMAN de la temporada, el 27 de junio, en Austria, donde se estrenó en esta distancia hace cinco años. “Mi objetivo es seguir mejorando mis tiempos hasta que el cuerpo aguante. Tengo que reconocer que cambiar de entrenador hace dos años me proporcionó una gran motivación al experimentar nuevas rutinas de entrenamiento y me ha permitido afrontar con fuerzas y muchas ganas cada una de las temporadas”.

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Pero este año también ha sido diferente por otro motivo, “me ha tocado entrenar solo, mi gran amigo Carlos Pomar, que acaba de aterrizar de su impresionante paso por la CAPE EPIC, la prueba de MTB más importante del mundo, ha decido explorar estos nuevos mundos, y le deseo lo mejor”. Desde que se iniciaron en ironman, siempre habían afrontado juntos cada reto, cada competición, ahora, recorren caminos diferentes, pero siempre desde la admiración que sienten el uno por el otro. Después de Austria, una semana de descanso, y a preparar el IRONMAN de Mallorca para el 27 de septiembre. Previamente, su participación en dos de las grandes citas alcarreñas está garantizada, en el Triatlón de Pálmaces y en el Medio de Guadalajara, donde el año pasado consiguió un magnífico 4° puesto.

Motivación

“En los momentos más duros de la competición, necesitas recurrir a pensamientos positivos para poder continuar. Lo único que quieres es terminar, llegar a meta, y si te has propuesto un reto, intentar conseguirlo. La motivación es esencial en estos casos”. Para llegar hasta dónde ha llegado Codinach, es necesario no sólo entrenar muy duro y ser constante, sino preparar la mente para estar compitiendo al 100% durante muchas horas seguidas, tantas como cerca de nueve, que son las que empleó en Roth. Ser sub 9 en un ironman es una proeza que consiguen muy pocos y en Guadalajara tenemos el privilegio de tener a uno de ellos, y ese es Alberto Codinach. “Un ironman lo divides en secciones, mental y físicamente. Primero, salir del agua; en la bici, marcarte distancias, llegar al kilómetro 40, al 100, vas pensando en tu familia, en tus amigos, en Ainhoa, — mi mujer– que estará esperándome en meta, cuanto antes llegue, antes la veo”. Completar esta durísima prueba, dicho por aquellos que lo logran, es una experiencia increíble y todos coinciden en lo maravilloso que es terminar y que tus familiares y amigos te estén esperando.

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Pero todavía queda la mitad, y otra de las estrategias que también ayuda es “ponerte de referencia algún competidor que tengas delante, pasas el km 120, 180 y te bajas a correr, que es lo más duro, y lo que implica una mayor capacidad de sufrimiento para llegar a meta”. Y es aquí donde empieza el particular calvario. Pasado el primer 10.000 todavía hay buenas sensaciones, pero al llegar al 28-30 los ritmos ya no son los mismos y es donde la cabeza empieza a jugarte una mala pasada. “Lo hemos entrenado, ya lo hemos vivido, qué hago yo aquí, quién me manda, y sabemos cómo afrontarlo, pensamiento positivo y a encarar la meta, que es lo que te da alas. Aquí las piernas se ponen en automático y van solas, no hace falta ordenarlas, pero sí a la cabeza y mandarle que siga. En Roth, en los últimos dos kilómetros Ainhoa me dijo que bajaba de las 9 horas, y entonces, ya no te duele nada, vas flotando, es algo muy bonito porque consigues un reto que yo pensaba que era muy difícil, y entras en meta casi con lágrimas en los ojos”.

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Y como tantas horas dan para mucho, también hay tiempo para las anécdotas, aunque sea al inicio de la prueba, en plena natación y en mitad del océano Pacífico. El agua es lo que más respeto da a los triatletas. Las salidas suelen ser accidentadas por coger posiciones, y algún que otro codazo, patadas, saltos por encima, y aplastamientos hay, “es la ley del más fuerte y te puedes llevar un buen susto”. En Kona (Hawai), cuenta Codinach, salieron juntos Pomar y él, y al momento, se habían perdido la pista; entre 3.000 triatletas es muy complicado ir juntos. Sin embargo, a los 800 metros, nota que alguien empieza a empujarle y cuando mira bien, resulta que es Carlos. “Impresionante¡, en mitad del océano y entre tanta gente, nos volvimos a encontrar, fue increíble”.

En la actualidad, Codinach se encuentra en el ecuador de los entrenamientos para la gran prueba. Un día intenso para el triatleta supone salir a las 8 de la mañana para afrontar 4-5 horas de bici; y por la tarde, un entrenamiento de hora y media de natación. Al al día siguiente, una sesión de carrera larga. Y de nuevo Ainhoa, su gran apoyo, le acompaña, “me da conversación, me canta, me cuenta chistes…. para hacerlo más ameno”, cuenta entre risas el triatleta.

Del balonmano al triatlón

Codinach empieza a tomar contacto con el triatlón a finales de 2000, –venía del balonmano– lo primero que hizo fue comprarse una bici, y su primera competición fue un Duatlon Sprint. “Empezar en el Triatlón y hacer un ironman desvirtúa un poco lo que es esta prueba. He visto gente bajarse de la bici a las 10 horas y hacerse el maratón andando. Hay que tenerle un respeto, y llevar a cabo un proceso de adaptación. Cuando empecé, ni se me hubiera pasado por la cabeza hacer un ironman, después vas creciendo como triatleta y llega el momento, no sin antes haber pasado por la distancia olímpica y el medio”. Durante todo este tiempo, Codinach ha pertenecido al Club Triatlón Guadalajara, pero desde hace unos meses forma parte del nuevo equipo puesto en marcha por otro grande del triatlón alcarreño, Daniel Luna, el club Bike Time Tri. “Dani Luna es una persona muy emprendedora, es mi gran amigo y estoy encantado de poder ayudarle (…) que haya otro club de triatlón en Guadalajara es muy bueno porque demanda lo que la gente quiere, que es practicar este deporte; y uno y otro se tienen que apoyar en beneficio de todos y de la ciudad de Guadalajara”.

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